28 de noviembre de 2012




Él. Y en ese momento de dí cuenta. Me di cuenta cuando  no pude borrar esa sonrisa en mi cara que me causó él.
 Todos esos días han estado nada más llenados de felicidad gracias a él. Cada una de las cosas en las que me fijo en un persona las tiene él. Pese al dolor y la angustia que siento en este mundo, y que son imposibles de explicar, él es la fuente de las pocas increíbles cosas. Él es mi gran carcajada después de horas de lágrimas derramadas. Él ese es segundo de sol que aparece detrás de las nubes en un día lluvioso. Él es la mano que te ayuda a coger esos libros que se te han caído en el pasillo. Él es mi única sonrisa que brilla en un mal día. Él está lleno de calidad y felicidad pura. Él me ha ayudado muchísimo, más de lo que pudiese imaginar. Así que, la próxima vez que sonría, le daré las gracias. 

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